Los paseos
Los paseos por la ribera, rodeados de silencio solo interrumpido por el canto de las muchas aves que la pueblan, nos permiten gozar de un gran sosiego.

Junto al río todavía sigue manando la que hasta no hace tanto era la fuente que usaba todo el pueblo y sus caballerías. Agua fresca de manantial que procede de los montes de la otra orilla del río.
La antigua línea férrea Valladolid-Ariza cruzó el pueblo hasta casi los noventa. Hoy nos queda como recuerdo su vía y la estación en la que pernoctó, según nos cuenta en uno de sus libros Camilo José Cela.